DK41

Se dice que en el origen del universo no había sonido, solo vibración. Esa vibración: una frecuencia que viaja a través de la materia para encender la luz.

Primero, un pulso. Luego, una secuencia de formas que evocan nuestra conexión con la realidad, expandiendo su energía a través del aire.
Ocho figuras humanas custodian el inicio del viaje, mientras los planetas orbitan alrededor de una arquitectura luminosa que parece respirar.
Entre espejos verdes, esferas de fibra óptica y haces de láser, el espacio se convierte en mente y el cuerpo en cosmos.

La cabina del DJ se sitúa en el centro gravitacional.
Desde ahí, la música activa los códigos del universo, el tiempo se curva y las luces responden como si comprendieran el lenguaje del alma.

Drones y flyboards dibujan constelaciones vivas en el cielo tropical, mientras un jardín de luz florece bajo la bruma.
La noche se disuelve en expansión.

“Ocho figuras humanas custodian el inicio del viaje, mientras los planetas orbitan alrededor de una arquitectura luminosa”

“Las luces responden como si comprendieran el lenguaje del alma”

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